En la Sierra de Gata todo parece permanecer igual, los pueblos siguen manteniendo esa arquitectura popular tan característica, pueblos como Gata, Villasbuenas de Gata, Robledillo de Gata, Santibañez el Alto, Hoyos, Acebo, Trevejo, San Martín de Trevejo… cargados de miles de detalles que pueden hacer las delicias de cualquier amante de la fotografía, y eso por no hablar del paisaje de la Sierra de Gata y de sus inmensos bosques de castaños.
Sensación de tranquilidad, paz, armonía, simbiosis entre arquitectura popular y bosques de robles y castaños, fusión con el entorno en general.
Entre las actividades planificadas para el fin de semana en la Sierra de Gata, para el sábado 8 de noviembre, la ruta prevista es una de las etapas del GR10 (concretamente la etapa 38 de este sendero de Gran Recorrido que une Valencia con Lisboa), que comienza en San Martín de Trevejo, y pasa por Villamiel y Trevejo, para finalizar en Cilleros, ya limitando con tierras portuguesas.
Comenzaremos el día realizando un desplazamiento en bus entre nuestros lugares de alojamiento (el grueso del grupo estará en el camping de Gata) y el pueblo de San Martín de Trevejo.
El recorrido parte desde el mismo San Martín de Trevejo, ejemplo de población con arquitectura popular muy bien conservada, declarado conjunto histórico, además de preservar un lenguaje original conocido popularmente como “a fala” originado por un lado por la situación geográfica de esta zona con respecto a Portugal y por otro, por la herencia de los primeros repobladores de la comarca, leoneses, gallegos y castellanos (así que no es de extrañar que los letreros con los nombres de las calles nos los encontremos en bilingüe). Este lenguaje tradicional se habla en los tres pueblos vecinos: San Martín de Trevejo, Eljas y Valverde del Fresno, y ha sido declarada Bien de Interés Cultural.

Ejemplos de arquitectura popular en las calles de San Martín de Trevejo.

La salida de la ruta la hacemos por la calle de Los Caños, hasta llegar a una fuente con tres caños llamada “Fuente Chafaril”; cruzamos un pequeño puente y tomamos la primera calle empedrada que nos sale a la izquierda y que en fuerte ascenso nos lleva hasta el callejón de salida que indica la localidad de Villamiel.
Cruzamos la carretera CC-104 que va de San Martín a El Payo (pasado por el puerto de Santa Clara) y continuamos de frente, ascendiendo por un camino empedrado que poco a poco nos va introduciendo en un bosque de castaños de entre los que destaca particularmente un ‘abuelo‘ centenario, de gallardo porte pero con pies de barro, y es que su grueso y enorme tronco, en la parte inicial, está prácticamente hueco, y aún así, parece gozar de una salud envidiable, rodeado del espeso bosque que tiene a su lado, donde los haces de luz se van filtrando entre las hojas que aún cuelgan de las ramas, bañándolas de un dorado oro en ocasiones, o de tonos más ocres y rojizos en otras, como si se incendiara el bosque en cadena al son de la luz que se filtra, así que no es de extrañar que la gente vaya parando, sobre todo junto al “abuelo”, para hacerse las respectivas fotos…
Terminada la subida a este pequeño puerto, viene la bajada hasta Villamiel, una bajada que tampoco tiene desperdicio, ya que continuamos por el bosque, con caminos más anchos en ocasiones, flanqueados por paredes de piedras y alfombrado por la típica hojarasca de tonos ocres, en contraste con la luz más cálida y dorada que se filtra por las copas de los árboles… y así, hasta llegar a las cercanías de esta localidad, donde dejamos el abrigo del bosque para disfrutar de unas vistas más amplias.
Ya en Villamiel, dejamos a un lado la plaza de toros y atravesamos el pueblo por una larga y recta calle que nos conduce al final de éste, donde el autobús espera para quien quiera tomar algo de fruta, retirarse, o comenzar la ruta desde este punto.
De Villamiel salimos de nuevo en bajada, y de nuevo por camino empedrado con las típicas y vetustas paredes de piedra que lo flanquean a ambos lados, y aunque transitaremos por zonas arboladas, podremos disfrutar de buenas panorámicas. Tras cruzar el arroyo de los Lagares finaliza la bajada y emprendemos un nuevo repecho, disponiendo en el horizonte de las primeras vistas del Castillo de Trevejo, o de lo que queda de él…
Al terminar la parte más durilla del repecho y cruzar la carretera, llegamos a un claro desde donde continuamos siguiendo las señales rojas y blancas del GR, las cuales nos conducen por una estrecha vereda que se acaba transformando en senda/camino empedrado, que en ligera subida, nos llevará hasta el «Pueto de Trevejo«, tras el cual se encuentra Trevejo y su castillo.
Desde este punto, se tienen unas buenas vistas del pueblo y el castillo, así que es un buen sitio para hacerse la foto de grupo y fotos varias en general, para inmortalizar estas vistas que parecen sacadas de postal y que pude que para algunos de los que estén haciendo esta ruta les sean desconocidas.
Hechas las fotos de rigor, y tras regodearnos con las vistas, toca bajar a este pueblo medieval de poco más de dos calles, de casas y calles de piedra que se mimetizan con el entorno y del que apenas desentona el rojo de sus tejados reformados. Allí nos espera de nuevo el bus, porque aquí finalizarán la ruta algunos, mientras que para otros es justamente donde la comenzarán. Visitamos el pueblo y su castillo, o mejor dicho, la grandiosa y ruinosa torre del homenaje que es prácticamente lo que queda en pie en ese cerro en cuya falda se asienta el pueblo y una ermita. Desde la ladera del castillo se tienen unas buenas vistas panorámicas del pueblo por completo y del entorno que lo rodea, así como del pequeño cementerio situado bajo los muros de la torre, además de las tumbas antropomorfas de los alrededores.
Podemos aprovechar para tomar un piscolabis en el cerro del castillo o en el mismo pueblo antes de seguir con la ruta.
Continuaremos nuestro recorrido saliendo del pueblo en bajada, y de nuevo por camino empedrado, no sin antes pararnos en algún que otro de los bonitos rincones que nos ofrece esta pequeña, coqueta y medieval aldea perteneciente a Villamiel.

Tras dejar una ermita a la derecha, y una fuente-abrevadero a la izquierda, y dar por finalizada la bajada, el camino empedrado desaparece y a partir de ahí, la ruta siempre continua por camino en buen estado, completamente llano en el que tras un tiempo caminando por él, puede que el recorrido se nos haga monótono, aburrido, exceptuando algunas vistas a la derecha, donde se encuentra el cerro sobre el que se levantan las fantasmagóricas ruinas del Castillo de Trevejo, dando la sensación de que uno parece estar siempre en el mismo sitio, de no avanzar.
En el último tramo, el camino que sigue el GR cruza la carretera en tres ocasiones, antes de llegar al pueblo, para finalizar en una fuerte bajada que pone a prueba las bisagras-rodillas de más de uno, y que nos deja junto a las primeras casas de Cilleros.
Ya en el pueblo, tras dar una vuelta por él y por su plaza, podemos ir a algún bar de turno para cervecitas, vinitos y comida.
En general una ruta muy entretenida y bonita en su primera parte, los primeros 9 km, aproximadamente, hasta que bajemos por el camino empedrado dejando atrás Trevejo y tomemos el camino llano y en buen estado que transitará ente olivares principalmente, porque desde este punto y hasta Cilleros, el recorrido es muy cómodo para andar pero monótono, algo insulso y aburrido.
El track de referencia de este recorrido podéis consultarlo/descargarlo AQUÍ.
Una selección de fotos, con más resolución, de esta ruta realizada podéis verla en ESTE ENLACE
Para leer una descripción de la ruta prevista para el siguiente día, domingo 9 de noviembre, dentro del fin de semana por la Sierra de Gata, podéis hacerlo en este enlace: «San Martín de Trevejo al Pto. Santa Clara + La Ruta del Río y los Bosques«
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