Parte del grupo ASTOLL en Monfragüe (Otoño-2015)

Parte del grupo ASTOLL en Monfragüe (Otoño-2015)

Parte del grupo ASTOLL en Monfragüe (Otoño-2015)

Ruta por las Villuercas, ruta de de Alfonso Onceno

Ruta por las Villuercas, ruta de de Alfonso Onceno

En el corazón de las Villuercas, entre Navaluengas y Guadalupe.

Ruta por la Sierra de Tentudía

Ruta por la Sierra de Tentudía

Monasterio-Aguafía-Castillo-Monasterio.

Ruta Zahinos-Villanueva del Fresno

Ruta Zahinos-Villanueva del Fresno

Bonita estampa de la dehesa florida.

Circular por Peñalara

Circular por Peñalara

Junto a la Laguna de los Pájaros después de bajar del pico Peñalara.

Ruta del Rey Jayón

Ruta del Rey Jayón

Dirigiéndonos a la campiña tras dejar Reina atrás.

Parte del grupo ASTOLL en la clásica Ruta de Las Tres Sierras para iniciar el año senderista

Parte del grupo ASTOLL en la clásica Ruta de Las Tres Sierras para iniciar el año senderista

Parte del grupo ASTOLL en la clásica Ruta de Las Tres Sierras para iniciar el año senderista

Ruta Zahinos-Villanueva del Fresno

Ruta Zahinos-Villanueva del Fresno

Parte del grupo ASTOLL que hizo esta ruta, fotografiado a su paso por el puente.

Ruta del Rey Jayón

Ruta del Rey Jayón

Casas de Reina a los pies de la alcazaba de Reina bajo el telón de fondo de la tormenta.

Travesía por la Sierra de Gredos

Travesía por la Sierra de Gredos

Ruinas del Refugio del Rey, en el tramo entre el Refugio Eola y los Galayos.

Ruta del Rey Jayón

Ruta del Rey Jayón

La Sierra de San Miguel bajo la tormenta.

Ruta de los Acantilados en el algarve portugués

Ruta de los Acantilados en el algarve portugués

Ruta entre Praia Grande (Ferragudo) y el Farol do Alfazina (Lagoa).

Ruta del Rey Jayón

Ruta del Rey Jayón

La campiña con la alcazaba de Reina al fondo bajo la tormenta.

Ruta por las Hurdes

Ruta por las Hurdes

Panorámica del Meandro de Melero sobre el río Alagón (en las cercanías de Riomalo de abajo).

Ruta del Rey Jayón

Ruta del Rey Jayón

Aproximación a la alcazaba de Reina, con la vistas de la campiña sur a la derecha.

Ruta de los Celtas, en Higuera la Real.

Ruta de los Celtas, en Higuera la Real.

Transitando por la zona de los molinos.

Ruta por la Puebla del Maestre

Ruta por la Puebla del Maestre

El grupo caminando entre encinares.

Ruta por las Hurdes

Ruta por las Hurdes

Embalse de la alquería de Cerezal - El Gasco.

Ruta por Portugal, alrededores del Penha Garcia

Ruta por Portugal, alrededores del Penha Garcia

Tramo de GR entre las localidades Penha Garcia y Monfortinho.

Ruta de los Contrabandistas, circular desde Oliva de la Frontera

Ruta de los Contrabandistas, circular desde Oliva de la Frontera

Paraje del Molino de las dos Piedras, junto al río Ardilas.

Ruta Zahinos-Villanueva del Fresno

Ruta Zahinos-Villanueva del Fresno

Vista parcial de Monzaraz (Portugal), el pueblo de las siete iglesias.

Ruta por los Bosques del Ambroz

Ruta por los Bosques del Ambroz

Otoño mágico, ruta Garganta - Hervás - Gargantilla.

Ruta por Portugal

Ruta por Portugal

Sendero entre Marvao y Castelo Vide.

Ruta de los Molinos y la del -Donde Nace-

Ruta de los Molinos y la del -Donde Nace-

Ruta entre las localidades de Arromolinos y Montánchez.

Ruta por los Bosques del Ambroz

Ruta por los Bosques del Ambroz

Construcciones tradicionales en Gargantilla.

Ruta de Peñas Blancas (La Zarza)

Ruta de Peñas Blancas (La Zarza)

Tramo conocido como el -Pinar de los valencianos-.

Ruta por la Sierra de Gredos

Ruta por la Sierra de Gredos

Tramo de subida entre la plataforma -Domingo Fernando- y el Puerto del Peón.

Ruta de Isabel la Católica (Cañamero-Guadalupe)

Ruta de Isabel la Católica (Cañamero-Guadalupe)

Zona de robledal en la bajada a Guadalupe.

Ruta por la Sierra Grande de Hornachos

Ruta por la Sierra Grande de Hornachos

Hornachos a los pies de las ruinas de su castillo.

Ruta por las Hurdes: Embalse del Cerezal - El Gasco

Ruta por las Hurdes: Embalse del Cerezal - El Gasco

Tramo de bajada hacia la alquería de la Fragosa.

Ruta por la Sierra de Gredos

Ruta por la Sierra de Gredos

El grupo en las traseras del Ameal de Pablo, después de remontar el Gargantón.

Ruta por la Sierra de Gredos

Ruta por la Sierra de Gredos

Reponiendo fuerzas en la -Plataforma de Guisando-, después de bajar de los Galayos.

Ruta por los Bosques del Ambroz

Ruta por los Bosques del Ambroz

Otoño mágico, ruta Garganga - Hervás - Gargantilla.

Ruta por la Sierra de Gredos

Ruta por la Sierra de Gredos

Remontando el Gargantón hasta las traseras del Ameal de Pablo.

Ruta por Portugal

Ruta por Portugal

El compañero Basilio en el tramo de sendero entre Marvao y Castelo Vide.

Ruta por la Sierra de Gredos

Ruta por la Sierra de Gredos

Remontando la Garganta del Pinar buscando las Cinco Lagunas.

Ruta Zahinos-Villanueva del Fresno

Ruta Zahinos-Villanueva del Fresno

Vistas del llano alentejano desde la aldea fortificada de Monsaraz (Portugal).

Ruta por el P.N. de la Sierra de Cazorla

Ruta por el P.N. de la Sierra de Cazorla

El nacimiento del Borosa, tramo incial de la ruta.

Ruta por los Bosques del Ambroz

Ruta por los Bosques del Ambroz

Otoño mágico, ruta Graganta - Hervás - Gargantilla.

Ruta por la Sierra de Gredos

Ruta por la Sierra de Gredos

Tramo de subida entre helechos camino del Puerto del Peón.

Ruta entre Guadalcanal y Llerena

Ruta entre Guadalcanal y Llerena

Cima de La Capitana.

Ruta por las Hurdes

Ruta por las Hurdes

Cruzando un puente sobre el río Malvellido.

Ruta por el P.N. de la Sierra de Cazorla

Ruta por el P.N. de la Sierra de Cazorla

Cruzando el Borosa antes de iniciar el tramo de la -Cerrada de Elías-.

Ruta circular por la Siberia Extremeña

Ruta circular por la Siberia Extremeña

Tramo de subida inicial desde Siruela.

Ruta por la Sierra de Gredos

Ruta por la Sierra de Gredos

Refugio de -Los Labradillos-, en el descenso de la Garganta de Gredos.

Ruta por Portugal

Ruta por Portugal

Castillo de Marvao y alrededores.

Ruta por Portugal, alrededores de Penha García

Ruta por Portugal, alrededores de Penha García

Tramo de GR ente las loscalidades de Penha García y Monfortinho.

Ruta de los Acantilados en el algarve portugués

Ruta de los Acantilados en el algarve portugués

Ruta entre Praia Grande (Ferragudo) y el Farol do Alfazina (Lagoa).

Ruta por las Hurdes

Ruta por las Hurdes

Remontando el río Malvellido en dirección a la alquería del Gasco.

Ruta por el P.N. de la Sierra de Cazorla

Ruta por el P.N. de la Sierra de Cazorla

Ruta del Nacimiento del río Borosa, tramo de -La Cerrada de Elías-.

Ruta por la Sierra de Gredos

Ruta por la Sierra de Gredos

Atasco para cruzar un arroyo en la subida al Puerto del Peón desde la plataforma -Domingo Fernando-.

Ruta de Isabel la Católica (Cañamero-Guadalupe)

Ruta de Isabel la Católica (Cañamero-Guadalupe)

Un descanso para comer bajo el cobijo del -Abuelo-.

Ruta por la Sierra Grande de Hornachos

Ruta por la Sierra Grande de Hornachos

El compañero Javier desde el interior de uno de los abrigos de la Sierra de la Sillá.

Ruta por el Camino Natural de las Villuercas (Tramo Cañamero-Guadalupe)

Ruta por el Camino Natural de las Villuercas (Tramo Cañamero-Guadalupe)

Parada técnica en un área recreativa junto al Río Silvadillo.

Ruta por el P.N. de la Sierra de Cazorla

Ruta por el P.N. de la Sierra de Cazorla

Ruta del Nacimiento del río Borosa, tramo de -La Cerrda de Elías-.

Ruta por la Sierra de Gredos

Ruta por la Sierra de Gredos

Parte del grupo en la subida a los Galayos por el Puerto del Peón.

Ruta por la Sierra de Aracena

Ruta por la Sierra de Aracena

Ruta entre Alájar y Fuenteheridos.

Ruta por la Sierra de Gredos

Ruta por la Sierra de Gredos

Parte del grupo bajando por la Canal Seca ente la niebla.

Ruta por el P.N. de la sierra de Cazorla

Ruta por el P.N. de la sierra de Cazorla

Laguna en los alrededores del nacimiento del Borosa.

Ruta por las Hurdes

Ruta por las Hurdes

Sendero de bajada hacia la alquería de la Fragosa.

Ruta de Peñas Blancas (La Zarza)

Ruta de Peñas Blancas (La Zarza)

En esta ruta nunca falta su inconfundible y genuina unidad móvil de la cruz roja.

Ruta Zahinos-Villanueva del Fresno

Ruta Zahinos-Villanueva del Fresno

Monsaraz, el balcón del Alqueva.

Ruta de los Acantilados en el algarve portugués

Ruta de los Acantilados en el algarve portugués

Ruta entre Praia Grande (Ferragudo) y el Farol do Alfazina (Lagoa).

Ruta por la Sierra de Gredos

Ruta por la Sierra de Gredos

Último tramo de subida a los Galayos desde el Puerto del Peón.

Ruta Zahinos-Villanueva del Fresno

Ruta Zahinos-Villanueva del Fresno

Detalle de las vetustas paredes de piedra de Monsaraz (Portugal)

Ruta de los Molinos y del -Donde Nace-, entre Arroyomolinos y Montánchez

Ruta de los Molinos y del -Donde Nace-, entre Arroyomolinos y Montánchez

Tramo de camino flanqueado por altas paredes de piedras y viñas, al dejar atrás el bosque.

Ruta por Portugal

Ruta por Portugal

Ruta por el algarve portugués.

Ruta Zahinos-Villanueva del Fresno

Ruta Zahinos-Villanueva del Fresno

Vista parcial de Monsaraz (Portugal) desde la muralla.

Ruta por el P.N. de la sierra de Cazorla

Ruta por el P.N. de la sierra de Cazorla

Zona de túneles previa a la zona del nacimiento del río Borosa.

Ruta de Peñas Blancas (La Zarza)

Ruta de Peñas Blancas (La Zarza)

Tramo de las Minas de Tierrablanca.

Ruta de Peñas Blancas (La Zarza)

Ruta de Peñas Blancas (La Zarza)

Paisajes que se contemplan en la bajada del último tramo hasta la Zarza.

Ruta entre Segura de León y Nertóbriga

Ruta entre Segura de León y Nertóbriga

Camino entre dehesas flanqueados por paredes de piedra.

Ruta de los Acantilados en el algarve portugués

Ruta de los Acantilados en el algarve portugués

Ruta entre Praia Grande (Ferragudo) y el Farol do Alfazina (Lagoa).

Ruta por las Sierras de Llerena

Ruta por las Sierras de Llerena

Zona de San Cristóbal.

Ruta Zahinos-Villanueva del Fresno

Ruta Zahinos-Villanueva del Fresno

El grupo caminando entre la dehesa.

Ruta por la Sierra de Tentudía

Ruta por la Sierra de Tentudía

En la galería de la segunda planta del claustro mudéjar del Monasterio de Tentudía.

Ruta de los Acantilados en el algarve portugués

Ruta de los Acantilados en el algarve portugués

Foto de grupo durante la realización de esta ruta.

Ruta por las Sierras de Llerena

Ruta por las Sierras de Llerena

Alto de San Cristóbal.

Ruta por la Sierra de los Argallanes

Ruta por la Sierra de los Argallanes

A contra luz con un mar de nieblas de fondo.

Ruta por Portugal

Ruta por Portugal

Ruta algarviana y los acantilados de las playas del algarve portugués.

Sierra de las Nieves (Ronda)

Sierra de las Nieves (Ronda)

Subida al Torecilla, zona de la cañada del cuerno.

Ruta Reina-Fuente del Arco-Reina

Ruta Reina-Fuente del Arco-Reina

Parte del grupo con la alcazaba de Reina al fondo.

Sierra de las Nieves (Ronda)

Sierra de las Nieves (Ronda)

Subida al Torrecilla, zona de la cañada del cuerno.

Ruta por Salvatierra

Ruta por Salvatierra

Caminando entre vetustas paredes de piedra.

Sierra de las Nieves (Ronda)

Sierra de las Nieves (Ronda)

Último tramo en la subida al Torecilla (1.919m).

Ruta de los Contrabandistas, circular desde Oliva de la Frontera

Ruta de los Contrabandistas, circular desde Oliva de la Frontera

Algunos miembros del grupo junto a las ruinas del cuartel de los carabineros.

Ruta por Salvatierra

Ruta por Salvatierra

Caminando entre vetustas paredes de piedra.

Ruta de los Contrabandistas, circular desde Oliva de la Frontera

Ruta de los Contrabandistas, circular desde Oliva de la Frontera

En la parte alta del paraje del Molino de las dos Piedras, junto al río Ardilas.

 

Senderismo por Extremadura: Las Villuercas, ¡PURA VIDA!… (Ruta Alfonso Onceno).

Ficha Técnica  –  Fotos

Al igual que en el anuncio de los turrones, de nuevo vuelvo a lasVilluercas por Navidad, y encantado de que así sea y de que se siga perpetuando en el tiempo esta sana tradición.

 

Posiblemente haya mejores fechas para esta visita, quizás en plena otoñada para contemplar el bosque con el característico manto multicolor de las hojas que envuelven robles y castaños en esta estación del año, algo que aportaría un plus extra al recorrido, dándole un halo de fantasía. Pero ésta época, ya a la puertas del invierno, también es buena para realizar esta ruta, porque podemos verla con otros ojos, con otro tipo de paisaje totalmente distinto, aún siendo el mismo recorrido, algo que nos haría preguntarnos si realmente habíamos estado en ese lugar antes, no solo por las diferencias evidentes en el entorno propias de las diferentes estaciones, sino también porque uno siempre descubre cosas nuevas, enfoques distintos, rinconcitos y sorpresas con las que otras ocasiones no se encontró, o porque la propia “pacha mama”, la “madre tierra”, nos muestra un paisaje diferente en función de si toca una época de más o menos lluvias y humedad, porque todo repercute en este paisaje espectacular de las Villuercas, donde la NATURALEZA se escribe con mayúsculas…

Es curioso, pero las veces que he venido en esta época del año a esta zona, e incluso las que en otras ocasiones aún más atrás ha venido ASTOLL, siempre han coincidido con días grises, fríos, húmedos, lluviosos, y más aún en los días previos a la ruta, incluso días en los que la nieve hizo acto de presencia en pleno recorrido… días en los que levantarse de la cama y salir del confort del hogar a las seis o a la siete de la mañana no parece lo más aconsejable, pero al final todo tiene su recompensa y después de realizar este recorrido por las Villuercas uno regresa feliz a casa, con una gran satisfacción personal por haber sido absorbido por la naturaleza, por el entorno, por la “pacha mama”, por haber tenido la suerte de disfrutar de todos los sentidos, de vivir sintiendo y no soñando, y aún más en los momentos en los que uno permanece en soledad, en silencio, y es que durante la mayor parte del recorrido fui sólo, sin distracciones, que es como mejor puedo fijarme en pequeños o grandes detalles, aunque también es bueno en otros momentos llevar compañía para compartir sensaciones y que te ayuden a ver lo que a uno se le pueda escapar, que te ayuden a ver con otros ojos, observando y aprendiendo.

El recorrido, una vez dejada atrás la pequeña localidad de Navezuelas, se adentra rápidamente por un camino estrecho, en subida, a veces senda a veces camino, flanqueado por vetustas paredes de piedra, llenas de musgo y hojarasca, y tanto la senda como los alrededores se encuentran envueltos por un bosque que en ocasiones, sólo en ocasiones, bien a la derecha o bien a nuestras espaldas, nos deja ver alguna panorámica de la sierra de las Villuercas antes de llegar al collado de la Pariera, el primero de los dos collados a los que tendremos que subir, aunque para entonces, el camino empedrado de losas ennegrecidas ya se ha convertido en un auténtico arroyo con un caudal difícil de esquivar, así que al final, el senderista acaba asumiendo que el agua forma parte del recorrido, del entorno, dejando de pensar donde pone el pie para no mojarse, para comenzar a pisar con paso firme sobre el agua, olvidándose de si se moja o no, y centrándose en la ruta en si, dejándose de desvaríos y paranoias.

En el tramo inicial de la primera bajada, hacia el río Viejas, me siento incómodo; la tenue lluvia sigue cayendo y el agua sobre las gafas hace que apenas pueda ver nada: con gafas veo poco y sin gafas menos, y para colmo, algo de niebla sobre el valle, con lo que empiezo a pensar que puede que en esta mañana no pueda disfrutar de las amplias vistas del valle a mi izquierda, ni del recorrido en general. Por suerte, en la segunda parte de la bajada parece que la débil lluvia amaina, nos da un respiro y podemos terminar la ruta disfrutando de estos paisajes, de estos bosques, de estos senderos estrechos, anegados de agua que se precipitan vertiginosamente hacia el río Viejas; senderos cubiertos de un manto de hojarasca de colores pasteles: ocres, marrones, rojizos, todo ello aderezado con el verde intenso del musgo que cubren los troncos de los árboles y las piedras mojadas y resbaladizas que flanquean el sendero…

Siempre me han gustado este tipo de paisajes, de senderos estrechos, empedrados, cubiertos de la hojarasca que cruje con su característico sonido al pisar sobre ella en nuestro caminar, aunque en esta ocasión el sonido es más el del chapoteo de nuestras botas sobre el agua que sendero a bajo, va a morir al río, y eso por no hablar del incesante lloro de la ladera de la sierra que tenemos a nuestra derecha, cuyas lágrimas convertidas en toda una red de hilos de agua que bajan por doquier, en unas ocasiones se unen a las que ya lleva el propio sendero y en otras, su fuerza hace que crucen el sendero en perpendicular y se precipiten ladera abajo hace el río, en un recorrido aún más largo.

 

Caminos, senderos, ríos, arroyos, musgo, liquen, helechos, niebla, humedad,… todo este cóctel hace de éste un entorno especial, mostrándonos una explosión de colores que ya quisieran para sus paletas los mejores pintores, mientras la niebla, siempre imprevisible, siempre misteriosa, difumina los contornos de las paredes de piedra y de las desnudas y altas ramas de los árboles que en ocasiones parecen brazos de gigantes gesticulando al viento, en ocasiones juntas, prietas, cercanas al sendero, con aspecto amenazante, produciendo formas grotescas a la imaginación… La niebla, la leve y fina niebla que cae como telón de fondo y todo lo inunda, todo lo abarca, todo lo empapa de humedad con sus largas extremidades; todo lo difumina y hace que veamos paisajes diferentes; una niebla fruto de la cópula entre tierra, aire y bosque (que diría Juan Goñi), que todo lo preña a su paso de una humedad suprema, haciendo que la temperatura se desplome. Todos los elementos en su conjunto forjan este entorno armonioso, donde hay que dar rienda suelta a las sensaciones, fantasmagórico para algunos, espectacular y enriquecedor para otros.
La llegada al rio Viejas coincide también con el tramo más idílico de la ruta, que bien parece sacado de un cuento de hadas. Pasado el pequeño puente de madera, el senderista se adentra en la plenitud del bosque, todo rebosa humedad, todo es un auténtico crisol de colores, oscuridad, y un alegre ronroneo de las aguas del río que se precipitan hacia bajo, raudas, veloces, frías, cristalinas, diría que hasta contentas de surcar por estas tierras, por estos parajes tan coquetos, tan maquillados de forma natural, tan coloridos, tan silenciosos, tan inmutables…. uno respira profundamente y ¿que huele?, a Naturaleza, ¿que siente?, Naturaleza, ¿que escucha?, Naturaleza,… si alguien todavía no sabe que es la Naturaleza, no hace falta que lo busque en internet o coja una enciclopedia, simplemente tiene que venir a sitios como éste, por ejemplo, pero de forma pausada, lenta, armoniosa, nada de prisas ni de falsos e inútiles piques por ver quién llega primero al fin de ruta o ver cuanto tiempo le sacamos al siguiente o al último en llegar, nada de competiciones, todo lo contrario, hay que seguir las recomendaciones del gran naturalista (entre otras muchas cosas) Joaquín Araújo : “Acoge a la lentitud. La velocidad destruye la ternura y los paisajes. Incluso la comprensión«, después de esta buena receta, huelga cualquier otro comentario.
Desde la casa-refugio-merendero, situada en un lugar ideal, casi estratégico, comienza la segunda subida de la ruta, y de nuevo por sendas estrechas y empedradas, y de nuevo por sendas que se tuercen y retuercen para ir ganando poco a poco altura en esta zona más estrecha del valle, y de nuevo la senda se hace río y de nuevo nos encontramos en un visto y no visto caminando sobre las aguas, rodeado de una espesa arboleda y de una vegetación exuberante, de helechos con tonos marrones y rojizos que resaltan aún más al juntarse con el verde musgo intenso, o con el verde liquen o con el gris piedra. Las gotitas de agua colgadas de las ramas de árboles y arbustos, apunto de precipitarse al vacío… o en tu cabeza al más mínimo roce con ellas, son con las únicas con las que comparto esta subida, hasta llegar al final, donde el espeso bosque al igual que el valle, se van abriendo dejando espacios más abiertos, dejando al pico Villuercas, que con sus 1.600 metros es el más alto de los Montes de Toledo, a nuestra derecha, allá en las alturas, apareciendo y desapareciendo entre los jirones de una delgada y delicada niebla.
Es precisamente al llegar a la carretera que sube a la cima de este pico, cuando enlazo con Enrique y otros compañeros, y juntos emprendemos el último y largo descenso que nos llevará hasta Guadalupe, previo paso por la ermita mudéjar delHumilladero. Bajada larga en distancia pero corta en el tiempo, porque el senderista sigue disfrutando del entorno natural en el que se encuentra, ya que la primera parte de esta bajada prosigue entre la espesa arboleda del bosque junto a la Sierra de Ballesteros. El senderista camina en medio de un bosque de árboles esbeltos, delgados, prietos, bajo una colorida alfombra de hojas secas que han sido descosidas lentamente de las ramas de los árboles, cayendo de forma silenciosa, parsimoniosa, con elegancia, danzando al son del viento que las mecería en su caída durante este otoño que ya nos abandona, mientras, el senderista se lamenta de no que hubiera estado aquí en ese momento. Hojas que guardan los secretos del bosque y que susurran entre ellas sobre esos personajes que en algunos tramos pasan junto a ellas en fila india, absortos ante tanto colorido y vitalidad.

Y así de distraídos ante tanto encanto, llegamos al único PERO de la ruta; de nuevo salimos a la carretera que sube al pico Villuercas, porque ahora el senderista no se limitará a cruzarla, sino que tendrá que seguir por ella durante casi un par de kilómetros, hasta llegar a la altura de la ermita del Humilladero, donde a la derecha tendrá que coger de nuevo un camino, perfectamente señalizado, paralelo a la carretera que va de Guadalupe a Navalmoral de la Mata, quedando ésta la izquierda, mientras que a la derecha podrá contemplar bonito paisaje donde entre el verde dominante destacan el colorido ocre, anaranjado y amarillento de las hojas que aún no han caído de algunos árboles. Aquí, en este tramo, disfrutando del paisaje durante los últimos casi 4 km de ruta, por un camino bueno, flanqueado en ocasiones por paredes de piedra, es cuando de nuevo me quedo sólo al parar para hacer alguna que otra foto, mientras el resto de compañeros con los que iba, tiran hacia delante.

Llegando a Guadalupe, y justo mientras hacía las últimas fotos con el Monasterio de fondo, enlaza conmigo el compañero Antonio, que venía solo, y con el terminé el último tramo de la ruta, adentrándonos en las calles empinadas de Guadalupe, hasta llegar a su plaza coronada por la fachada principal de su regio Monasterio.
En la plaza, ya había compañeros que habían llegado antes que nosotros, mientras que a otros aún les faltaría bastante tiempo para llegar, pero el tiempo es lo de menos cuando se disfruta todo lo demás, cada uno a su ritmo.

 

Y en Guadalupe ya se sabe, el personal se dispersa para hacer sus quehaceres: compra de lotería, compra de morcilla, visita a la Virgen, cervecita, otra cervecita, morcilla, bacalao, un vinito, más morcilla, otro vinito, café, postre y directos al autobús, esperando que el próximo año podamos seguir con esta sana costumbre de al menos, hacer una ruta por esta zona en la semana previa a la navidad.

 

En general, una ruta espectacular, en el corazón de las Viluercas, ¡pura vida!, donde NATURALEZA se escribe con mayúsculas. Esta ruta de Alfonoso Onceno nunca me defrauda, a pesar de las inclemencias meteorológicas, haga frío o lluvia, aunque en esta ocasión y por suerte, exceptuando la última parte de la primera subida, y la primera parte de la bajada desde el collado de la Pariera, el tiempo nos ha respetado, dentro de ese pacto no escrito entre el bosque y nosotros.

 

Como guinda a esta entrada, termino con unas palabras del ‘maestro’, del grande Juan Goñi (de “Navarra al Natural”):

 

Allí [refiriéndose al bosque], mientras las hojas de los árboles se descosen poco a poco y caen, no sin antes incendiar sin fuego los paisajes y las almas, nos dejaremos arrullar por los silencios, los rumores y los trinos, en definitiva por la voz del bosque, la más armoniosa armonía que solo el bosque y sus habitantes son capaces de susurrar.
Se desatan las emociones para los que no tememos ampararnos en nuestros propios estremecimientos, para los que aún nos atrevemos a sollozar cuando nos vemos por entero comprendidos por la más sutil y poderosa belleza: la belleza vital, impetuosa, invencible y lúcida del bosque en otoño”. Sin palabras…
(Crónica de Manolito Xtrem, el lobo estepario)

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